Hijos
Queridos hijos: necesito tener una pequeña conversación con ustedes. Hacen unos días me había alejado, espero me entiendan, estaba bien reocupada por mi salud, entiendo tengo que seguir adelante, no puedo dar ejemplos de derrota, al contrario demostrarle a ustedes que mientras haya vida hay que luchar y esto lo doy a entender con mi ejemplo. De que me vale echarme para tras cuando he demostrado que no importa la edad para seguir adelante, animo, no podemos rendirnos, ver desde lejos lo que deseamos nos da la capacidad de luchar por ello sin perder el entusiasmo y la fuerza. Saber que lo que queremos no puede ocurrir, es la fuerza más grande que tenemos para que nos ocurra. Tener fe en Dios es lo más importante para que las cosas puedan ser diferente. Recuerde, tener fe es vivir en paz. El Señor derrame bendiciones sobre ustedes.
A.L.






